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Nos hallamos en un año cuya
cifra exacta no se nombra, a comienzos del siglo XX, cuando los dirigibles
surcaban el cielo ante el asombro de todos y la mecánica anunciaba la llegada
inminente de nuevos prodigios. El escenario es una gran mansión, residencia de
una antigua figura de la danza clásica, un palacete habitado por mujeres donde
se conserva latente el recuerdo de los viejos y mejores tiempos, tiempos de
lujo, de exquisitez, de pasos ejecutados con una gran clase…
Tras este exterior de belleza evanescente y técnica triunfante, el lector
encontrará cómo va tomando forma una tragedia sórdida, escabrosa, macabra y
sádica en ocasiones, una lucha por el ejercicio del poder que hunde sus raíces
en los más primitivos instintos humanos. |