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En la habitación "Ámbar", se hospeda Enrique Mercado
 

 

Enrique Mercado es escritor, músico y guionista de cine. Premio Nacional de Teatro Ciudad de Alcorcón por su obra La alcantarilla, ha publicado las novelas De lo que aconteció a una reina que se echó a la calle (Ediciones Libertarias) y Memoria del tiempo breve y el libro de relatos 20 estudios de la monotonía (Libertarias/Prodhufi). Asimismo, es coautor del guión de Catarsis, largometraje dirigido por Ángel Fernández Santos, actualmente en fase de postproducción, y del libreto de la ópera de cámara El Greco, estrenada el 13 de diciembre de 2001 en la Iglesia de San Vicente, (Toledo). La Editorial Germanía acaba de publicar su  libro de poemas La explanada, dentro de la colección Hoja por Ojo, dirigida por Jorge Reichmann y José María Parreño. Es columnista de la prestigiosa revista digital Literaturas.com.

  

 

 

La Navidad

   

 

Todo buen novelista ha sentido alguna vez la tentación de escribir un cuento de Navidad. Míster Scrooger aún sigue reclamando plumas redentoras que lo desposean de su avaricia. Digan lo que digan, y reine quien reine, en esas fechas hay que ser tan generoso como manda la tradición.

 

La historia que os voy a relatar no sucedió a finales de diciembre ni a principios de enero. Agosto era redondo como una manzana a punto de salpicarnos con su color y su aroma, y Gustavo fue el primer chico que conocimos nada más llegar al barrio. Correteaba en solitario por la calzada todavía en obras. Sus padres decían de él que era un niño travieso, el enemigo número uno de hincar los codos. A nosotros nos pareció que exageraban. El niño se meaba en los tiestos de su vecina, es verdad, pero ¿éramos mejores nosotros que las matábamos callando?

 

Después de todo, Gustavo tenía buen corazón. Un día apareció desnudo porque le había regalado su ropa a una tropa de gitanos itinerantes. Sus padres apenas llegaban a fin de mes, de manera que el muchacho se vistió a partir de entonces a la moda de Cáritas.

 

Con Gustavo aprendimos a quitar garrapatas a los perros callejeros, asamos patatas en los escombros del descampado siguiendo sus instrucciones. Gustavo se inventó una canción que silbábamos en nuestras expediciones por los polígonos.

 

Si le ponemos un fondo de nieve, un nacimiento y un árbol de Navidad, se nos presenta como un Papá Nöel al que todavía no le ha crecido la barba. En el día de San Lorenzo, Gustavo volcó un gran saco sobre la arena de la plazoleta: rotuladores, cuadernos, borras, sacapuntas...

 

Ningún chico del barrio se quedó sin material escolar en septiembre. En casa de Gustavo las pasaron canutas por esas mismas fechas. Según dicen, un ladrón les había robado el sobre con el sueldo del mes.

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