Una obra de marcado carácter escatológico, de atmósfera opresiva y angustiante,
donde asistimos al proceso de descomposición mental y físico del narrador,
un ser encerrado en un universo invadido por un dios arbitrario, que tal
vez le ha excluido de toda posibilidad de salvación que no sea el autocastigo y la aniquilación. En este clima
de decrepitud y muerte, obsesionados por el fracaso, los personajes se
mueven entre el delirio y la locura, recreándose en sus propias
miserias, infligiéndose recíprocas heridas, destruyéndose sin
misericordia hasta perder el sentido de la realidad.